miércoles, mayo 28, 2008


No me gusta dejar esto vacío durante mucho tiempo, pero es que últimamente no paro. Estoy de trabajos hasta arriba, y en breve los exámenes acechando detrás de un árbol, con esa mirada presuntuosa que siempre tienen... En fin, que os mando a todos un cariñoso saludo y espero que os vaya todo genial.

Yo ahora estoy en un hueco libre que he encontrado, bien escondidito estaba detrás de la pila de papeles que cubren mi escritorio. Es tiempo de estudios, de búsqueda de excavaciones para este verano y de replantearme muchas cosas. La semana que viene terminamos las clases, mi última semana de clases en esta facultad. Aún no me he ido y ya la estoy echando de menos. Pero es inevitable, los cambios lo son. Y ahora ya lo he asumido, o intento hacerlo. Así que nada, termino mis cinco años de carrera con una asignatura por la que apenas he pasado este curso, ya que me cuadraba con otras, así que será una última clase diferente. Historia de la cultura latinoamericana, ni siquiera es de mi especialización. Así que pensandolo bien, mi verdadera última clase va a ser Arqueología Clásica. Griegos y romanos abrazándose en una despedida. La vida tiene estas cosas. Cuando suene el timbre por última vez me gustaría levantarme y aplaudir, felicitarme a mí misma, ya que eso nunca lo hacemos, nos olvidamos de quien más cerca está de nosotros: el yo interno.

Y Castro, nuestro querido profesor de Cultura Contemporánea, ese hombre bohemio, con su chaqueta de pana, su dialéctica proustiana... a ese hombre deberíamos despedirle de alguna forma especial, como a él le gustaría: como en el Club de los poetas muertos, subidos todos en nuestras mesas y gritando ¡Oh capitán mi capitán!

Va a ser una semana rara... pero ahora sólo pensaré en el presente, pues el futuro no existe. Y el presente es que en nada nos vamos dos días a Ancares de excursión, nuestra última excursión, de montaña en montaña en busca de neveros y restos de antiguos glaciares. Que frikis somos^^ echaré de menos estas cosas.

Y hoy he hablado con mi futuro jefe de excavación: en Julio si todo va bien estaré en la cima de mi tierra desenterrando viejas historias. Un saludo a todos, y un consejo: disfrutad de lo que teneis, ahora, sin más. Mañana ya pensareis...

domingo, mayo 04, 2008


Siempre he pensado que los días con niebla ayudan a sentirnos diferentes. Te levantas, abres la persiana y el mundo que te esperabas, el paisaje monótono de siempre, desaparece a pasos agigantados entre la espesa niebla. La sensación que esa imagen produce es sobrecogedora, y me apetece salir corriendo a la calle para ver si me atrapa y me lleva con ella.
De pequeña siempre pensaba que la niebla venía del mar (y en parte, cierto es), y con ella llegaban las voces de los náufragos pidiendo ayuda. Por eso siempre sentía angustia por querer oírles, por querer ayudarles. Y salía al jardín, a veces corría hasta la playa, y llamaba por ellos. Les decía que no se preocupasen, y estaba convencida de que me escuchaban.
Años después sigo sintiendo algo especial cuando amanece cubierto de niebla. La gente camina apresurada por las calles, con miedo incluso, y los coches con sus luces amarillentas aminoran su marcha. Me recuerdan a pequeños farolillos traspasando un bosque cubierto de zarzas. La niebla a veces es tan espesa que parece meterse en las casas, y si no andas con cuidado se puede quedar escondida en esos rincones oscuros y fríos de la vida. Porque hay gente que vive sumida en desazón, caminando como zombies por las calles. Y es triste verlos, pasan contínuamente a nuestro lado y cuando lo hacen siento frío, y por unos momentos me contagian su tristeza. Me recuerdan a aquellos náufragos que, cuando era pequeña, me pedían ayuda.
Quizás todo esté relacionado, quizás por eso a la gente no le gusta el invierno, la niebla, la lluvia. Porque les recuerda que somos seres débiles, que como cualquier otro animal, nos asustamos fácilmente. Pero a mi me gusta, me gusta ir caminando y hacer un dibujo en mi cabeza de cómo serán los siguientes cinco pasos. Y poder así crear mi propio mundo, extraño, raro. Un mundo en el que a nadie le gusta vivir, pues se vuelven autómatas en sus coches de luces amarillas y caminando apresuradamente para resguardarse en las casas. La gente tiene miedo a lo desconocido, por eso prefieren la luz de un día de verano, donde hasta los rincones más oscuros pierden su magia para mostrar la realidad.

viernes, mayo 02, 2008


Resulta que últimamente me estoy dando cuenta de que mi vida es un conjunto de casualidades que se van uniendo rítmicamente. Y el otro día, mientras le mandaba un
email a un profesor (y mientras lo redactaba se me fue la olla hasta el punto de decirle Pues nada, un beso y cosas por el estilo) entré en los enlaces de Sia y me encontré con un blog muy bueno. No es por hacerle la pelota ni mucho menos, pero Mhedgal tiene algo especial. ¡Os lo recomiendo!
Además, hoy mi madre expone dos de sus cuadros en la Casa da Cultura, junto a otros pintores, y se la ve muy ilusionada. Pinta muy bien mi madre, algún día sacaré fotos de sus cuadros.
Y mi perro Nei "progresa adecuadamente". Es que estaba malito, con un tumor, y ya lo operaron dos veces. Pero ahora se le ve genial. Ojalá pudiérais conocerle.
Otro motivo que me hace feliz es ver que aún existe algo en lo que creer: en la gente. En ciertas personas, que, como Mhedgal, deciden ser donantes de médula y no piden absolutamente nada a cambio. Yo soy donante de sangre, cada 3 o 4 meses, más no puedo porque no me dejan. Pero me estoy planteando lo de la médula, pues supondría ayudar a muchísima gente. ¡Y os animo a que también lo hagais!
Por otra parte, estoy haciendo un trabajo para Arqueología Clásica con Alberto y Patri sobre la navegación romana y me ha tocado la parte de faros y comercio. ¡Me voy a volver una experta a este paso!Jajaja... estoy ampliando conocimientos, por si algún día se me da por ahí y me construyo mi propio faro para guiar el rumbo de los barcos escuchando el sonido de las olas. Siempre he pensado que es uno de los trabajos más increíbles del mundo. Solitario, si, pero de vez en cuando la soledad también es buena.
Me despido ya deseándoles a todos un buen día, que disfruteis de la primavera, que nos regala estampas increibles.

viernes, abril 25, 2008


Esta foto es de mi facultad, del claustro. Siempre en fotografías oficiales se ve la fachada, al otro lado, pero hoy tengo ganas de hablar de lo que han supuesto estar aquí cinco años, dentro de esas paredes. Y es que se acerca la despedida final. Han sido cinco años increíbles, donde todos hemos aprendido a crecer solos.

He aprendido mucho: no sólo de historia, de siglos y siglos de gentes que, unidas, hicieron cosas increíbles. He aprendido de la vida, de mis amigos, de amores imposibles, de tardes en Bonaval al sol, de paseos por la Quintana, de salidas nocturnas, de escapadas en busca de la piedra filosofal de todo arqueólogo, de tardes enteras riéndonos, imaginando, prognosticando... También de días, semanas enclaustrados bajo las paredes de muchas bibliotecas distintas, cada una con su encanto. Luchando juntos por al aprobado, animándonos los unos a los otros y sin perder nunca la sonrisa.


Nunca olvidaré a cada una de las personas que conocí estos cinco años, incluso a aquellos que, ya conociéndolos, me enseñaron nuevas caras día a día. Cinco años y tres pisos distintos, cada uno con su historia. En primero todo eran miedos e ilusiones mezcladas en una tarta de chocolate. En aquella pequeña habitación aprendí a saber echar de menos, y aprendí a saber decir "la vida está para disfrutarla". Elena y Ana fueron mi familia durante un año, recuerdo que muchas veces discutían y se pasaban días sin hablarse. Y yo, la muchacha de la habitación pequeña, llamaba una y otra vez en sus puertas llevando recados para intentar que se perdonasen.
En segundo ya había crecido un poquito más, y por eso quizás me relajé demasiado. Y se notó en Septiembre. El piso estaba genial: enorme, lleno de luz, pero caro. Mis compañeras: Xela, Patri y Abi. Las cosas fueron genial hasta que hacia final de curso se torcieron, y Abi nos mostró su peor cara. Me da pena pensarlo, pero quizás mejor así. Las cosas pasan porque tienen que pasar. Así que en tercero: piso nuevo. Recuerdo que Xela y yo, después de días buscando, lo encontramos casi por casualidad, cuando Patri estaba en un exámen, y la pobre salió corriendo para ir a verlo. Pequeñito, oscuro, pero parece salido de una casita de muñecas, especialmente nuestras habitaciones. Con sus muebles de madera antiguos y ese olor a guardado tan característico de las casas antiguas. Tercero me sirvió para aprender muchas cosas, y sobre todo, para darme cuenta de los errores del pasado. Cuarto fue un año renovador, conocí a mucha gente nueva increíble de la que ahora me siento muy orgullosa y con la que sigo compartiendo sueños. Este último año, Xela se ha ido y Águeda es nuestra nueva compañera, aunque ya era antes nuestra amiga. Lo que más me gusta de ella es que puedes hablar con ella de todo, y muchas veces nos pasamos horas soñando con nuestro futuro jeje.

El caso es que como dice mi padre, "hay que dejar que la Universidad pase por ti, no sólo pasar tú por ella". Y creo poder decir que ha pasado por mi. Ha sido una experiencia increíble, muy gratificante, y me siento muy orgullosa de que todos hayamos llegado a la meta casi a la vez. Algunos quedaron atrás: Tania, Thais, Adrián... pero es que la vida nunca sabes como te va a responder, y a veces tomamos decisiones equivocadas. Lo importante es que ahora sí estén haciendo lo que realmente quieren.


Hoy estoy tristona, y quería haber escrito cosas alegres. Otro día lo intentaré. Pero necesitaba hacer una cosa. Sé que la mayoría no va a leer esto, pero lo diré de todas formas, a ver si el viento se lleva mis palabras hasta vuestros oídos:

Muchas gracias por todo, por haberme hecho estos cinco años tan Grandes (como nosotros decimos), por haberme dibujado sonrisas todos los días y gracias por haberme enseñado cada uno y una de vosotros una parte enorme de la vida.

Gracias.

sábado, abril 05, 2008




En Cultura Contemporánea nos han mandado hacer un trabajo libre, y mi grupo y yo hemos escogido hacerlo sobre Virginia Woolf. Una mujer quizás adelantada a su tiempo, de esa clase de personas que rozan la genialidad con los dedos para después atraparla para siempre entre los hierbajos que crecen en los cementerios.

Y sorteamos los libros. Y a mí me tocó Orlando. Orlando... un ser de ayer y de hoy, alguien que tenía todo por vivir y cayó en lo más hondo. Amaba la soledad, la naturaleza, daba largos paseos en busca de lo que no encontraba entre las lujosas paredes de su mansión victoriana.
Orlando pasaba de la felicidad a la tristeza en los segundos en los que tarda en llegar al suelo la flor del cerezo. Su mayor defecto: ver la muerte y no la vida. Observar una rosa y verla marchitar...

Y siento que yo también observo a veces la vida desde esa perspectiva. No veo la vida, veo la muerte. Veo cosas y sólo puedo pensar en que pronto terminarán, en que llegará un día en que nada sea así, y todo termine. Como las rosas cuando se marchitan.
Hace tiempo conocí a alguien semejante. Un hombre condenado a ver para siempre la muerte en cada grano de arena de la vida. Y pensé que no habría nada más horrible... que no habría condena más terrible para la humanidad que ver su propia derrota.
Porque a fin de cuentas, acabaremos todos en el mismo lugar.

jueves, marzo 20, 2008

Porque siempre nos quedarán las estrellas..


Aún estando en una jaula encerrado, mira hacia arriba, y verás la libertad. El cielo azul, la noche oscura sin luna, las estrellas formando dibujos, los pájaros sobrevolando tu cabeza, el viento moviendo las nubes, las hojas de los árboles haciendo su último viaje...

Por eso no creo en las derrotas, ni en los derrotados. Porque incluso en los peores momentos, mirando hacia arriba parece que todo se vuelve de un color más brillante, parece que la respiración vuelve a su lugar y que todo es posible.

Cuando la gente me dice: ¿y qué vas a hacer con tu futuro? miro hacia arriba y pienso: no lo sé, pero seguro que, escoja lo que escoja, irá bien. Porque el mundo es un lugar del que disfrutar, la vida es corta, y hay que vivirla intensamente. Cada segundo aquí encerrada me carcome y quiero salir a la calle y poder gritarle al cielo "gracias".

Gracias por haber estado ahí, ayudándome, día tras día, a superar los encierros que nos depara la vida.

sábado, marzo 08, 2008


Un diálogo en la oscuridad...

- Te echo de menos... te llevo echando de menos desde la última vez que pude contemplar tu rostro.

- Sabías que esto iba a pasar, no me culpes.

- No te culpo, fracasaría en la vida haciéndolo.

- Dices que sigues enamorado, demuéstralo pues.

- ¿Exiges amor?

- Yo no exijo nada, sólo que me escuches.

- Llevo toda una vida escuchándote, ¿acaso tienes algo nuevo que decirme?

- Me haces daño con tus palabras...

- No seas ilusa, dime, dime eso que tanto necesitas decirme.

- Te odio...

- Ahora eres tú quien me hace daño...

- Qué más da. La vida es un contínuo dolor. Y tú bien lo sabes.

- Siento tu piel tan cerca que podría acariciarla con mis suspiros...

- ...

- Dame otra oportunidad.

-...

- La próxima vez será la buena. No más fallos, no más mentiras.

- Juegas conmigo, ¿verdad?

- Quisiera poder jugar, al menos. Pero me rechazas, contínuamente.

- ¿Qué va a pasar?

- ¿A que te refieres?

- Si te doy otra oportunidad.

- Que te amaré como nunca...

- Mientes. Siempre me has mentido. ¿Por qué iba a creerte ahora?

- Porque tú también me deseas...

- El amor no es deseo.

- ¿Me amas pues?

- ...

- Siempre has sido tan reservada...

- Antes te gustaba. Querías que estuviera callada, siempre en silencio...

- El silencio es pureza. Las palabras sólo marchitan los corazones.

- ¡Cállate, me haces daño!

- Siento el brillo de tus ojos aún estando en la oscuridad.

- ...

- ¿Estás llorando?

- ...

- Te quiero

- ...

- Gracias...

sábado, febrero 23, 2008


¡Hola gente!
Hacía mucho que no me pasaba por aquí, porque llevo un mes muy liada con exámenes. Así que la sorpresa fue mayúscula cuando mi buena Ranita Peregrina me concedió este premio Arte y Pico por mi blog. Creo que no me lo merezco porque soy bastante desastre, pero muchísimas gracias, me ha hecho mucha ilusión.

Yo como galardonada tengo que seguir las normas del premio, que las dejo aquí para que todos las veais:



1) Debes elegir a 5 blogs que consideres sean merecedores de este premio por su creatividad, diseño, material interesante y aporte a la comunidad bloguera, sin importar su idioma.

2) Cada premio otorgado debe tener el nombre de su autor y el enlace a su blog para que todos lo visiten.

3) Cada premiado, debe exhibir el premio y colocar el nombre y enlace al blog de la persona que la ha premiado.

4) Premiado y premiador, debe exhibir el enlace de Arte y pico, para que todas sepan el origen de este premio.

Dicho todas estas cositas protocolarias, me dispongo a dar los 5 premios Arte y Pico. He de decir que me ha costado mucho elegir, porque todos sois muy buenos escritores-blogeros, pero finalmente me he decantado por los siguientes: (enhorabuena chicos)

Blog de Esther "Bohème dans la Lune"


Blog de Sia y su querido Palacio de la Memoria

Blog de la Bestia y su poesía

Blog de Gobo el mágico

Blog Oskuridad de Darko

Para los premiados, enhorabuena. Seguir así que nos hacéis felices a todos. Para los que no han sido premiados, sabeis el porqué: no lo puedo hacer con todos jajaja... y a Midori sabe que no la premié porque ella misma me lo pidió^^

Gracias a todos.

Me siento como en los Oscar,jajaja, quiero dar más premiosssssss...

viernes, febrero 01, 2008



Mientras veía las nubes reflejadas en el lago escuchaba mi corazón latir pausadamente. No había allí nadie más, tan solo los pequeños ruiseñores que se acercaban curiosos a la orilla.

El viento arrastraba con furia los nubarrones como queriendo alejarlos de mí, y formaba curiosos dibujos en el cielo, permitiendo que el sol se filtrara lentamente entre los cirros.

Y mientras contemplaba aquel espectáculo de la naturaleza, ella apareció.
Al principio apenas noté su presencia, tan sólo un leve roce en el aire, un suspiro contenido. Pero en seguida se aproximó y se dejó caer a mi lado.

Su pelo color plata se mecía con el viento, juguetón, quizás queriendo ganar tiempo. Su tez pálida reflejaba el sol, y me cegaba la vista.

Entonces habló:
"Sé lo que pasará"

Lo sabía, sí. Sabía que pronto llegaría la hora. Que terminaría de escribir aquella nota y la dejaría junto a mi collar, bajo una piedra. Sabía que me levantaría y caminaría hacia el agua, y que poco a poco me sumergería, dejándome ir. Sabía que nunca volvería. Sabía que exalaría mi último suspiro con una simple palabra "adiós".

Porque ella sabía quién debía morir. Ella iba allí donde la necesitaban, sin hacer preguntas, sin cuestionar. Simplemente asentía con la cabeza y te dejaba ir, lentamente.

Ella daba permiso para dejar de vivir:

" Puedes irte ya "

Y con recelo fui sumergiéndome poco a poco en el lago.

domingo, enero 06, 2008


Hoy me levanté con miedo, con cierto recelo y angustia al pensar en lo que viene. Recuerdo con claridad una tarde de verano, tumbada en la hierba y hablando con mis viejos amigos. Hablábamos del futuro, de algo que ocurriría mucho tiempo después y por lo que todavía no nos preocupábamos. Hablabamos con cierto brillo de ilusión en los ojos, y a la vez, con mucha, mucha tranquilidad. Teníamos 17 años y éramos jóvenes, niños que soñábamos con futuros inciertos. Hoy ese futuro llegó, ya es presente. Nos quedan pocos meses para terminar, para decir adiós a los amigos, a los libros y a las paredes de la facultad.

Nunca pensé que me daría tanta pena terminar algo, o quizás no es tanta la pena y si mucho el temor a lo que vendrá. Porque no sé, no sabemos qué viene. Nadie nos ha cogido y nos ha sacudido gritándonos ¡tranquilos, todo va a salir bien!


Unos se irán, otros quedarán por el camino y muchos no sabremos ni qué hacer. Nos sentaremos en la hierba y desearemos estar de nuevo en aquella tarde, en aquel lugar y en aquellos cuerpos. Cuerpos de gente con todo por vivir y todo por soñar. Sin aparentes preocupaciones, simplemente sintiendo el calor del sol en la cara y dejando fluir la imaginación.

Quiero volver a aquella tarde y volver a empezar, que alguien me de la oportunidad de poder disfrutar de nuevo de todo lo que vivimos en estos 5 años y quiero volver a arrepentirme de muchas cosas. Quiero volver a tropezar y caer, y levantarme de nuevo tantas veces como sea necesario.
O sino... que alguien venga y me diga... ¿y ahora qué?

sábado, diciembre 22, 2007


Antes que nada, felices fiestas a todos. Tanto a los que odian estas fechas, como a los que las aprovechamos para comer buen marisquito gratis y en cantidad jajaja...

Ahora que llega época de regalos, me gustaría hacer un pequeño homenaje a uno de mis regalos de la infancia, por no decir que ha sido mi gran regalo, sin duda. Es blandito, suave y cuando hace mucho frío lo apretujo fuerte fuerte, y él siempre ha estado a mi lado cuando lo necesitaba.

Mi osito hoy en día pasaría desapercibido en las estanterías de las tiendas de juguetes. Es blanco como la nieve, de un tejido que pasaría por ser demasiado obsoleto y antiguo, y lo que es peor para los niños de hoy en día: no habla si le aprietas en la barriga.

Su naricilla es de madera y sus ojos grandes como dos lagos rodeados de nieve. Es el primer regalo que recuerdo, tendría quizás 2 o 3 años... Y hasta ahora descansa siempre en un lugar privilegiado de mi cama. Desde allí controla al resto de peluches, porque él es el mayor, y tiene mucha sabiduría.

Hace años me confesó que a veces pasaba frío, y mi madre le calcetó una bonita bufanda que lleva puesta desde entonces. Cuando me ausento de casa un tiempo, en cuanto llego lo abrazo y le doy las gracias por haber controlado que nada en la habitación haya cambiado.

Nunca le puse nombre, siempre le llamé Osito. Porque fue el primero, y porque se lo merecía. Y llevo ya casi 20 años con él, que se dice pronto.

Llegaron nuevos peluches, nuevas muñecas, coches y casitas, pero nada le hacía ni le hará sombra. Él seguirá siendo para siempre mi Osito.

Gracias amigo :)

sábado, diciembre 15, 2007


Algo tan insignificante, algo tan pequeño que se escapa a las supuestas grandiosidades de la sociedad humana...
Es increible como cosas así nos pasan desapercibidas. Fijaros bien, ¡que maravilla! Una araña ha estado tejiendo su hogar, tejiendo mientras nosotros paseábamos por el jardín. Y ella, sin inmutarse, tejía y tejía como Penélope... Y creó esta tela. Y después vino el rocío, ese rocío otoñal que se escapa a toda lógica, a todo raciocinio, y que nos deja regalos como éste. Por cosas como esta merece la pena levantarse cada mañana, desperezarse y salir a la calle, con la bufanda hasta arriba y sintiendo el frío traspasar cada centímetro de tu cuerpo.
Me gustaría poder ser esa araña, al menos por un momento. Y dejarme caer... dejarme caer por un fino hilo de tela, sintiendo el viento en mi delicado cuerpo, sintiendo el baibén y dejándome llevar por la harmonía de la naturaleza. Poder construir algo tan increible, poder trazar en el cielo surcos y luego dejarme caer en un rincón. Descansando. Esperando. Y ver llegar a mi presa, dejarla hacer. Ver cómo poco a poco pierde su vida enrollada en la madeja, y acercarme cuando ya por fin ha dejado de patalear.
El ser humano se ha olvidado de algo esencial: somos animales, somos seres vivos en un planeta agonizante. Y nuestro androcentrismo nos impide ver que lo compartimos con otros seres, grandes y pequeños, que no se merecen lo que les estamos haciendo.
Desde aquí hago una petición, a todos los que me leeis... No olvidemos nuestros orígenes, no dejemos que lo esencial de nuestras vidas se pierda...


domingo, diciembre 02, 2007

Hoy tengo alegría en mi cuerpo!!!!

Hoy no voy a escribir sobre cosas tristes ni a quejarme de la humanidad. Hoy me levanté feliz, con ganas de comerme el mundo, con una buena carcajada!

Está el cielo nublado con riesgo de lluvia, cosa que a muchos entristece, pero a mí me alegra. Adoro el otoño y adoro las regalices. Me gusta la sencillez de las cosas, me gusta abrazar árboles y darles las gracias por darme este aire puro que respiro. Adoro escaparme a playas desiertas en esos días de invierno donde el aire te corta la cara. Pero una buena bufanda que me llega hasta la frente me calienta y a través de mis ojos llorosos puedo contemplar la inmensidad del mar.

Me gusta mi gente: mi familia, mis amigas, mis amigos, mi novio. Todos son geniales, y todos me aportan granitos de arena que conforman mi desierto de esperanzas. Son todos tan buenos...

Y también adoro a mis bichitos: mis perrucos, mis loros, mis patos, mis ocas... todos tan majos como siempre. Y entre ellos se llevan tan bien que me dibujan sonrisas cuando juegan...

Me gusta llorar de vez en cuando, aunque sea viendo un simple anuncio, porque llorar es de humanos, y me recuerda lo frágiles que somos.

Me encantan los cumpleaños ajenos, hacer regalos y pensar en sorpresas, porque las caras de felicidad son el mejor agradecimiento posible.

Leer un comic, una buena novela, dibujar paisajes, ver como mi madre pinta esos cuadros tan increíbles... Entrar en una iglesia y sentir ese olor a vela, a antiguo, con ese frío que te cala hasta los huesos y que libera tu alma... y perderme por las capillas viendo sus formas y capiteles. Sentir al salir el sol en la cara, tropezar en una acera y reírme de mí misma, coger la mochila y salir de excursión...

Hay tantas y tantas cosas en la vida que estar triste sería demasiado egoísta.

sábado, noviembre 10, 2007


Hace tiempo un amigo me dijo
que el infierno está más cerca de lo que creemos,
y que si no sabes cómo frenarlo, te acaba atrapando entre sus zarpas.

Puede que me haya quemado un poco las cejas
intentando demostrar que hay algo más...
que hay algo que te atrapa lentamente
hasta hacerte perder el equilibrio.

Puede que tenga razón,
puede que vivamos en un continuo ir y venir
de una punta a otra del precipicio,
y que cada paso que damos
nos puede llevar a caer en lo más hondo de nuestro ser.

Somos vulnerables, somos extraños.
Pero siempre conservamos la sonrisa.
Y eso, sí... eso es lo mejor que tiene el ser humano.
La sonrisa.



sábado, noviembre 03, 2007


Ojalá los sueños...

jueves, octubre 25, 2007

S.O.S.!!!

En mi afán de renovarse o morir actualicé la plantilla y por ciencia infusa se me han borrado todos mis links y contactos. Si me estás leyendo y eres de mis asiduos, porfa, dejame aquí un mensajuco con el link de tu dirección de blog, que quiero seguir leyéndote!! Sé que podría ponerme a buscar entre comentarios antiguos pero me harías un gran favor a la vez que me ahorraríais tiempo. Muchísimas gracias y siento las molestias.

Y si eres nuevo en estos lares, deja también tu dirección que entraré encantada a echarle un vistazo.

Bikos...

viernes, octubre 12, 2007



Somos muchos en un mundo demasiado pequeño.

Me gustaría poder salir a la calle y no encontrar a nadie.
Caminar días y días para poder llegar
a una pequeña aldea,
donde me recibiría una anciana.
De esas ancianas que cuando te ven llegar cansada
te dan un poco de sopa caliente,
ropa limpia
y te sientan junto a la chimenea.
Quiero poder volver a los orígenes,
quiero poder sentirme parte de la naturaleza
y no destructora de ella.
La inmensidad del mar, en ocasiones, consigue calmar mi alma solitaria
y perdiéndome en su lejanía
imagino que todo es más sencillo.
Que no hay horarios,
que la gente es feliz,
que los ríos están llenos de peces de colores
y que detrás de la ventana se esconde un mundo
todavía por descubrir.

miércoles, septiembre 05, 2007

New Born... Muse!

No soy muy dada a poner vídeos en el blog, pero con Muse es un honor tenerlos conmigo :). Es uno de mis grupos favoritos, y si me preguntaran porqué... bueno, pues por muchas razones, y para empezar, porque son diferentes. Su sonido, desde los acordes "románticos" del XIX pasando por la guitarra más metalera (no soy yo quien lo dice) es increible, pero quizás más increíble la voz de Bellamy, y las letras, reivindicativas sin dejar de lado su tono más melodioso.

Aquí el videoclip es lo de menos, los tienen mejores, por eso creo que cerrando los ojos se disfruta más de la canción, pero allá cada cual ;)

Espero que os guste, y sino... nu pasa nada jajaja...

jueves, agosto 30, 2007


Cuando la luna está alta, tan alta que ni los gatos negros se pueden subir a ella... entonces, y sólo entonces, la magia pide permiso para entrar en los sueños de los niños.
Pero hay niños que no tienen 9, 6 o 3 años, no. Hay niños hasta de 60, de 34 o de 81. Porque son niños de corazón, de alma si es que existe. Envejecer por fuera, sí, pero como esas frutas recién recogidas de los árboles, que aún siendo maduras, mantienen en su interior la pepita que les da la vida.
Por eso no te entiendo cuando me dices que cuando eras niño todo era más fácil. Si quieres, todavía puedes seguir siéndolo, que eso no te lo quiten nunca.
Y mañana, cuando te levantes y notes el sol en tu cara, imagínate que no estás en tu oscura habitación. Imagínate que por fin eres libre, y que ya puedes salir a la calle sin grilletes. Si te apetece saltar en un charco, hazlo. Si en pleno invierno necesitas un helado, recorre toda la ciudad pero encuéntralo. Si quieres escaparte del trabajo, coger la bicicleta y perderte por el bosque... no lo pienses dos veces.

Porque de verdad, la vida son dos días, ahora más que nunca lo sabes. Así que no esperes a coger las flores cuando ya estén marchitas.


martes, agosto 14, 2007

Hace tiempo que dejé de creer en el hombre. Es corrupto, cruel, egoísta... pero claro, eso no son más que generalizaciones. Y es fácil criticar desde el otro lado de la verja, cuando ves desde tu parcela cómo se matan entre ellos, cómo destruyen la naturaleza que les ha dado vida, cómo minan de incredulidad lo maravilloso de la vida.

Pero el otro día me volví apóstata de mis pensamientos. Estaba en un parque comiendo un bocadillo. Sí, nada especial, nada mágico. A pesar de estar en pleno mes de Agosto, la hierba estaba verde y frondosa, tímida al contacto con la brisa que mecía mi refrigerio.

Y entonces, aparecieron. En un primer momento no le di mayor importancia: eran dos chicas, una caminaba descalza por la hierba mientras la otra gesticulaba con gracia. Parecían estar manteniendo una divertida conversación. A medida que se acercaban notaba con mayor precisión los gestos de la segunda chica, ahora contestados por la primera con una sonrisa increiblemente pura.

Pero había algo que no me cuadraba, algo diferente a cualquier tipo de conversación. Y de pronto me di cuenta. El silencio. El increible silencio que reinaba en aquella conversación, donde las manos eran las únicas dueñas de la palabra.

Pasaron a mi lado como una fugaz estrella en una noche de lluvia. Reían, reían en silencio y sus miradas eran felicidad. Y sentí envidia, envidia de aquel silencio, de aquella compañía, de aquella complicidad de manos donde todo parecía ser posible.

Su presencia me condujo a su silencio, me refugié en él, sentí su caricia y me dejé llevar... Pero las chicas se alejaban, y pronto desperté de su mundo para regresar al mío.

Quise levantarme, correr hacia ellas y darles las gracias. Pero no tuve valor, o quizás preferí que todo siguiera su curso.