sábado, noviembre 29, 2008

Un nuevo comienzo. Episodio I


Supongamos por un momento que ya no eres el tipo de persona que creías ser. Que un día te levantas y no reconoces tu cuarto, que una mujer que te llama hijo te recoge la ropa sucia porque va a poner una lavadora, que un niño desagradable te tira de los pantalones y te dice que salgais juntos a jugar. Actúas de forma acorde con la antigua realidad para evitar malentendidos, y escapas cuanto antes de esa casa que ya no reconoces como tuya. Descrubes en el bolsillo de tu pantalón unas llaves de coche, y tras probar con varios que ves aparcados frente a tu portal, consigues abrir uno. Mientras enciendes el motor, ves en el asiento de al lado una chaqueta de mujer y un sobre. Lo abres: varias facturas, un par de cartas de un tal Mario y una fotografía. Es una chica, quizás de tu edad, rubia, de ojos grises que observa distraidamente una revista. No sientes nada al verla, ni siquiera te suena su cara, pero sospechas que quizás en un pasado no muy lejano hayas estado ligado a ella. Pisas el acelerador y cuando llevas varias manzanas te das cuenta de que no sabes a donde ir, ni qué hacer. No conoces a nadie, al menos el Yo actual, ni conoces la ciudad por la que te estás moviendo. Sientes miedo. Decides tomar la autopista y salir de allí lo más rápido posible, y cuando llevas unas horas viendo solamente campos verdes y árboles, decides tomar una salida. El pueblo al que has llegado parece un pueblo fantasma, sin gente por la calle, con casas pequeñas y oscuras, donde las persianas están echadas. Detienes el coche. Abres la guantera y encuentras lo esperado: un carné de conducir con tu fotografía. Te llamas Jaime, tienes 28 años. Y no recuerdas absolutamente nada.

domingo, noviembre 23, 2008

Everybody hurts



Bueno, como ya algunos sabeis, ando tullidita de una mano, que me la quiso robar un perro. Y ya sabeis como son estas cosas, cuando tienes que estudiar te entran ganas de hacer de todo. Y ahora que me falta temporalmente una mano, la derecha para más inri, me entran ganas de tocar la guitarra, dibujar, escribir, sentir las cosas al tocarlas... Así que como me cuesta un poco escribir a una mano, esta semana os dejaré una canción. Quienes me conoceis sabeis que soy una incondicional de REM, y que es uno de esos conciertos a los que algún día me gustaría ir antes de morir, o antes de que se mueran ellos jejeje. Everybody hurts es de las que conviene escucharla con los ojos cerrados, imaginando que caminas por un campo lleno de amapolas, rozándolas con la yema de los dedos, sintiendo el viento revolotear tu pelo... que la disfruten señores, y que pasen buen día.

miércoles, noviembre 19, 2008


Que curiosa es la vida, cuando menos te lo esperas te encuentras haciendo cosas que hará unos meses ni sospechabas que podrías estar haciendo. Sigo en la excavación, ya no de voluntaria, cobrando lo justo, aprendiendo poquito a poco y riendome un montón. Sobre todo con mi Pequeña Hormiga de Satán, y también con Xandriño. Lo mejor de todo son esos días que al salir de trabajar nos vamos a extraños rinconcitos en busca de setas. Estoy aprendiendo un montón, y el otro día me llevé un buen puñado de niscalos que acabaron en mi barriga. Entre las setas y el frío que hace en el Facho mi esperanza de vida se está reduciendo a pasos agigantados!!!

En la autoescuela todo bien: me saqué el exámen teórico el viernes, sin problemas, y los últimos días me lo pasaba teta en clase. Además conocí a Victor (aunque Antonio se empeñe en llamarle Iván), un tío la mar de curioso que me entregaba cds de música con una sonrisa. El otro día quedé con él y llegamos a la misma conclusión: queremos una invasión zombie ya!Las prácticas de coche por ahora no las puedo empezar, están suspendiendo a tanta gente que se están acumulando y ya no cogen en los coches, y me recuerda tanto a cuando decoras una tarta de cumpleaños apretando la manga pastelera que no me importa esperar. Sí, no tiene sentido, pero... ¿qué lo tiene en esta vida?

Mis amigos me van a matar, llevo días diciendo que me voy a pasar por Santiago y no hay manera, no tengo tiempo, y cuando puedo, nadie puede. Pero para la semana tenemos el cumple de Patri, así que hay visita obligada, ¿eh?¡Que tenemos que celebrarlo a la vieja usanza!

En cuanto a salud, pues anda todo el mundo un poco pachucho. Mi perro Nei tiene un tumor, y como está ya muy viejiño, no lo pueden operar. Sólo en caso de urgencia, y no nos dan esperanzas de que pueda salir bien la cosa. Así que desde aquí le mando un lametazo muy grande a mi perro... ¡qué grande eres Nei! Mi prima tiene neumonía, está ingresada en el hospital, y sólo tiene un año y pico. Mi pequeño hobbit sufre también aún las consecuencias de una neumonía, pero ya recuperándose, ¿verdad? No sé, será la época, porque la gente anda medio encogida con el frío, y luego todo se repercute. Sí, lo sé, esto tampoco tiene sentido.

Ya me compré un portátil, yo, la que siempre se puso en contra de tal instrumento, la defensora a ultranza de los ordenadores de sobremesa, pero bueno, supongo que es la crisis de los 22. Me lo acabo de inventar, pero no invento más que cualquier psicólogo de diván y bufanda. Es que todos llevan bufanda, como si eso los hiciera más inteligentes. ¡Ays, que mundo!

Y nada, yo sigo como siempre, cagándome en todo y riéndome de todo. Y con mis sinceridades que duelen, y con mis idas de olla particulares, de las que levantan ampollas, pelos, pus y pieles muertas. Agggg... Y descubrí que el abedul es mi árbol preferido, por eso lo he puesto de fotografía, porque su tronco es blanco. BLANCO!!! Un árbol que rompe así las normas tiene que ser mi alter ego.

Y se me ha metido en la cabeza que tengo que estudiar Geografía, porque soy una geógrafa frustrada!!!Otra vez vuelvo con la paranoia que os mantuvo en vilo durante el último curso de Historia. A veces creo que soy demasiado impulsiva, pero quien sabe, la teledetección me pudo, me enamoró, me dijo tilin tilin aquí está lo tuyo, los climas, mapas y más mapas, visibles, infrarrojos y RGB. Glaciares derretidos y neveros persistentes. Y todo eso en mi mente girando y girando, a veces al contrario de las agujas del reloj, porque el sentido habitual no tiene porqué ser el correcto, como decía Eduard en aquel libro.

Pero entre pensamiento y pensamiento mi corazoncito grita que quiere vivir, vivir y viajar, y conocer nuevos sitios, y hacer el camino de Santiago con lo puesto, y subir a los Picos de Europa, y fugarme a China, Perú y Australia, parando luego en Nueva Zelanda. Y de camino de todo y de ningún lado, quiero salir en un bote a navegar y llegar a una isla perdida, tumbarme en la playa, al sol, y sentir las olas golpeando mi cuerpo.

Y confirmado pues que soy disléxica, que en la autoescuela no pegaba bola con las izquierdas y derechas, y en el exámen del psicotécnico me aprobaron por mis 30 euros.

Al final la culpa de todo es de Maldonado...

domingo, noviembre 16, 2008

Tiempos revueltos


Llevo tiempo dándole vueltas a la idea de lo absurdo que es el sistema en el que vivimos, ya no hablando en términos diplomáticos de capitalismo o era tecnológica, sino de lo absurdo de integrarse hasta tal punto en él que ya no somos siquiera conscientes de nuestros actos hasta que ya es demasiado tarde. Desde pequeños somos tratados como futuros seres en potencia, yendo y viniendo de una escuela donde poder conseguir los conocimientos necesarios, o al menos, mínimos, para poder vivir en sociedad. Luego la gente se bifurca: los hay que trabajan, los hay que prolongan los estudios... pero el fin último es el mismo: llegar a la situación BASE desde la que partir para convertirse en un adulto, con sus propios ingresos y con una vida encaminada. El problema es cuando, llegado a esa BASE, te das cuenta de lo absurdo que ha sido todo hasta el momento. Es más, te das cuenta de que lo más absurdo llega justo ahora, cuando entras de lleno en el Sistema, como si fuesemos pequeñas piezas de un engranaje superior. Al entrar estamos aceptando, firmando, unos términos que son incuestionables (horarios, responsabilidades, máxima fidelidad...) puesto que el mero hecho de cuestionarlos supondría un derrumbe del Sistema, y como consecuencia, la llegada del CAOS y de la anarquía. Cumplido pues con ese primer escalón, lo siguiente es formar una familia, ya sea con hijos o simplemente el hecho de mantener una pareja estable durante tiempo indeterminado. Si no la consigues, el Sistema, la Sociedad, te tacha de inadaptado social, de raro, de incomprendido. Si rompes los lazos de esa pareja, eres un fracasado. El tercer paso es, para mi, el peor. Llamémosle la Monotonía, la Cordura, lo opuesto a la tan temida LOCURA. Es sencillo: tienes un trabajo, una familia, ya no aspires a más. Para el Sistema es suficiente, la pareja te mantiene ocupada con sus peleas el tiempo en que no estás en el trabajo aportando tus miserias. La monotonía llega al segundo día, y rodeado de más seres monótonos, se vuelve todo como una pequeña caja de cerillas llena de autómatas. El que decide preguntarse, cuestionarse, cualquier mínimo detalle es tachado de loco. Así, el resto de la sociedad continúa su ritmo incansable sin preguntarse si aquel pobre hombre podría tener algo de razón. No, puesto que hacerle caso supondría aceptar que nosotros también estamos locos.


Poca gente se atreve a escoger caminos diferentes a los que el Sistema te marca, poca gente es lo suficientemente valiente. Ahora es el momento de preguntarse si esto es lo que quieres, si el fin último en esta vida es trabajar y crear una familia, o si hay algo más allá que nos intentan ocultar. Siempre me gustó pensar que los casos de cientos, miles de personas desaparecidas, que un día salen de su casa y nunca más vuelven a saber de ellos, puede que tenga algo que ver con todo esto. Puede que se trate de gente que se para un momento a pensar y decide cuestionarse su propia situación. Y toman otro rumbo, quien sabe a donde...

sábado, octubre 25, 2008



Se la veia frágil.

Las mañanas frías y soleadas de invierno salía al jardín y se sentaba en el columpio, meciéndose suavemente bajo el tintineo de una campanilla. Aquella melodía se mezclaba con el aroma de las rosas y los jazmines que luchaban por acariciar los rayos del sol. Su tez pálida contrastaba con el negro de su viejo vestido, haciéndola parecer quizás todavía más irreal. Sus labios, ennegrecidos por el frío, simulaban tristemente una colina con profundos valles. Y sus ojos, grandes, oscuros, cansados, sin ganas de vivir. Cuando la veía así, sentada en su columpio, con los pies rozando el viento, sentía lástima por ella. Joven, hermosa y sin embargo, como una marioneta rota, dejaba pasar sus días marchitándose poco a poco, como esa flor que viendo ya su infortunio venir, decide despojarse de su belleza y deja caer sus pétalos.

Hacía bastantes días que no la veía ni tan siquiera llorar, y eso me angustiaba más. Aquel silencio que la rodeaba la volvía más pequeña y débil. Frágil como el cristal.

Intentaba entretenerla con mis viejas historias, pero creo que ni siquiera me escuchaba. Un día recuerdo que le hablé del viejo barco que yo y Joey sacábamos a navegar los días de luna llena, en busca de las doradas. Cuando todavía la luna pendía del horizonte salíamos a navegar, pues era la única forma de atraparlas. Remábamos lentamente, bajo la atenta mirada de las estrellas y con el dulce sonido del mar meciendo nuestros corazones. Hablábamos en susurros, intentando no romper la magia. Y entonces salían. Al principio eran unas pocas manchas plateadas sobre el mar, pero poco a poco, cientos, miles de ellas salían a flote a venerar a la Luna. Las contemplábamos en silencio, hasta que Joey introducía la mano en las frías aguas y sacaba un hermoso pez. Entonces llegaba mi turno: con suma delicadeza extirpaba una de las bellas escamas doradas y la guardaba en una cajita de madera. Luego, Joey soltaba el pez, que nadaba de nuevo libre entre sus compañeros. Y así nos pasábamos el resto de la noche, hasta conseguir llenar la cajita. Aquellos tesoros los guardábamos, decía Joey, para algún día devolverle la sonrisa a quien lo necesitara.

Esa historia, a diferencia del resto, la escuchó con tanta atención que llegué a pensar que quizás ella fuese alguna de aquellas doradas, que reclamaba su tesoro esquilmado. Pero al acabar mi narración volvió a su habitual ensimismamiento.

Los días pasaban y su rostro se arrugaba por la tristeza a ojos vista. Hasta que un día, cuando llegué a su jardín con mi habitual paso cansado, no la encontré sentada en su columpio. Esperé, y esperé, pero no apareció. Con un extraño temblor en la muñeca llamé suavemente a su puerta. Nadie contestó. Giré el picaporte y entré a un pasillo en tinieblas. Pocas veces había estado allí, no le gustaban las visitas. La encontré tirada en una cama sin deshacer, con su viejo vestido negro aferrándose a su cuerpo en un intento desesperado de salvarla. Pero ya era demasiado tarde, la muñeca se había roto para siempre encerrada en una cárcel de dolor.

Y la cajita de madera que llevaba en mis manos se cayó al suelo, esparciendo las doradas escamas por todo el suelo de la habitación.

sábado, octubre 18, 2008


¿Una porción de nosotros puede demostrar lo que somos? Alegres, infelices, valientes, tiernos, desubicados, auténticas metamorfosis del alma en estado vegetativo. No, claro que no. Pueden analizarme, incluso psicoanalizarme, pero nadie sabrá al 100 % quién soy, qué soy. Una mesa con tapete, un brazo deseoso de fuga, una canción sonando de fondo. A mi lado, nadie, o todo el mundo. La parte no lo es todo, sin el resto, no es nada. Un mechón de pelo sobre el hombro, un vestido recién planchado, baldosas blancas (que no amarillas) y una canción sonando.

Un segundo capta la materia. Me dice hasta siempre, me susurra un adiós, un ya no volverá, que queda atrapado entre cuatro absurdas paredes de cartón. Yo soy esa, era, ya no. Ahora soy otra, y dentro de un segundo, otra. Ni mil disparos podrían captar qué somos. Y de fondo, sigue sonando aquella canción, que tampoco es, sólo era.

El día que alguien llegue a comprenderme del todo dejaré de ser.


domingo, octubre 05, 2008


"Supongo que podría estar bastante cabreado con lo que me pasó, pero cuesta seguir enfadado cuando hay tanta belleza en el mundo. A veces siento como si la contemplase toda a la vez y me abruma, mi corazón se hincha como un globo que está a punto de estallar, pero recuerdo que debo relajarme y no aferrarme demasiado a ella, y entonces fluye a través de mí como la lluvia y no siento otra cosa que gratitud por cada instante de mi estúpida e insignificante vida. No tienen ni idea de lo que les hablo, seguro, pero no se preocupen, algún día la tendrán."


Lester Burnham, American Beauty

martes, septiembre 30, 2008


De cosas curiosas vive el hombre, y yo no iba a ser menos. El otro día, cuando iba en el asiento de atrás de un coche destino a Ponte de Lima me di cuenta de una cosa: cuando viajo siento la necesidad de hacerlo en una dirección: hacia el oeste. Sí, sonará raro, extraño... pero si viajo en contra del movimiento del sol me entra una extraña sensación en el cuerpo. Me agobio, siento incluso frustración, como si me fuese encerrando en el mundo. Puede que en parte se deba a que vivo donde las olas del Atlántico acarician la costa, o puede que se trate de una huída. Huir de la noche cuando todavía es de día, o huír de la luz del sol cuando las estrellas aún juegan a desordenarse en el firmamento.

En parte, la luz es distinta. Viajando hacia el sol, todo tiene un color brillante, luminoso, como invitándote a seguir las montañas. En su contra, todo son sombras, huidizas, bares con luces de neón y gasolineras vacías. No sé, puede que sea una conducta que huye del pasado y busca el futuro, pues a fin de cuentas, el Este ya fue; el Oeste todavía será.

Me tendré que psicoanalizar para entender este comportamiento. Se abre la veda señores.

P.D: Gracias a Juanjo por ayudarme a escoger la fotografía.

viernes, septiembre 26, 2008


Al final, lo importante en la vida es ser feliz y sonreír.
Todo lo demás, está de paso.
Gracias a todos por haberme creado agujetas en la barriga.

lunes, septiembre 22, 2008


Dicen que existimos porque alguien piensa en nosotros.

Nos creamos de emociones, de sentimientos, de pensamientos... nos formamos poco a poco, como los gusanos de seda, en su cascarón. Pero al salir al mundo, somos un pequeño lienzo en blanco, que tiene todo por escribir. Y la paleta de colores es muy amplia: rojos, azules, verdes... sonrisas, lágrimas, auténticas carcajadas. Amores, paisajes, amigos, ilusiones, deseos, sueños. Escoger un camino, seguirlo, tomar un atajo o simplemente pararse. Somos dueños de nuestras vidas, pero para vivirlas tenemos que estar con ellos. Dejar una huella, profunda, para que nos sigan recordando, incluso cuando nos vamos por caminos diferentes.

lunes, septiembre 15, 2008


Un árbol rojo meciéndose con el viento... Asomo la cabeza por la ventana, respirando con fuerza, y saco un brazo. No llueve, todavía no. Me pongo el abrigo, largo hasta los pies, y me coloco la bufanda. Cojo el paraguas y abro la puerta de la calle. Una bocanada de aire frío recorre mi cuerpo. Quizás debiera esperar... pero no, ahora es el momento.

Camino apresuradamente, bajo la atenta mirada de los cuervos que descansan en la verja de la casa. Mis pasos van formando ecos en el camino, y dejan pequeñas huellas en el barro. Debería apresurarme... Miro hacia atrás y veo cómo poco a poco la casa se hace más pequeña, y como va cambiando el paisaje. Los árboles desnudos se cierran a mi paso, como queriendo abrazarse los unos a los otros. Si, se abrazan... casi puedo sentir su aliento en mi nuca, susurros lanzados al viento, como pequeñas mariposas en días de tormenta.


De pronto, los árboles se abren y el camino se ensancha. Y la puedo ver. Allá, a lo lejos, la colina. Su color en otro tiempo verde se ha vuelto marrón, gris, el color de la tristeza de los inviernos, de la dureza del frío. Su silueta se recorta contra el cielo bruscamente, y el pequeño sendero de guijarros se abre paso hasta la cima. Una gota cae sobre mi frente y se deja ir, resbalando sobre mi nariz, hasta que salta al vacío. Una segunda gota golpea con dureza mi mano, que sujeta con fuerza el paraguas cerrado, y me produce un escalofrío. Está empezando. Debo darme prisa.

Mis pasos, antes apresurados, se vuelven una carrera, y pronto me encuentro subiendo la loma, sintiendo el latido de mi corazón desbocado, y con la única compañía de mi entrecortada respiración. Ya falta poco, unos pasos más y estaré arriba. Al fin lo consigo, y sin pensarlo, me tiro sobre la mustia hierba. Cuando recobro la respiración, me levanto y observo a mi alrededor. Las nubes negras han ido formando un muro que no deja pasar la luz del sol, y la lluvia empieza a mojarme la cara, que se encoje de frío. Abro el paraguas y me resguardo bajo él.

Entonces le veo. Situado a escasos metros de donde me encuentro, un árbol me saluda. Es grande, y a diferencia del resto, todavía conserva sus hojas. Su tronco, grueso, enredado sobre sí mismo se ancla al suelo con numerosas raíces. Las ramas se mecen con el viento y con la presión de las gotas que cada vez caen con más fuerza. Es un árbol rojo, el único. Rojas son sus ramas y sus hojas, y su tronco, en distintas tonalidades de bermellón, acompaña al resto del conjunto. Cierro el paraguas y me acerco a él. Recorro mi mano por su corteza, rugosa y fría, y me dejo caer a su lado, apoyando la espalda en él.

Busco apresuradamente en el bolsillo de mi abrigo, y saco un papel arrugado. Aquella nota escrita con letra temblorosa me trae demasiados recuerdos.

"No te olvides nunca de mí. Prometo que volveré a buscarte"

Cómo olvidarle. Aquella nota, escrita el día en que se fue, y que encontré escondida en mi escritorio. Yo no le olvidaba, no le olvido, y cada día vengo hasta aquí, me siento y le espero. Porque sé que volverá. Me lo ha prometido.

viernes, septiembre 12, 2008



Rendirse es la forma más sencilla de acabar con todo. Siempre lo dije, no creo en los que se suicidan, no creo en los que tiran la toalla, ni en los que lloran tirados sobre un manto de hojas muertas. Creo en la luz que sale después de una tormenta. Hoy volvía de desenterrar viejas ilusiones, en el asiento de atrás de un viejo coche, con la ventanilla abierta, sintiendo el viento en la cara jugando con mi pelo. Las nubes corrían veloces; el cielo, de un azul intenso, se reflejaba en el mar, un mar de septiembre, de colores oscuros, brillante, frío. Y las casas desaparecían, los edificios huían, los árboles se abrían paso y las aves danzaban sobre los acantilados. La música latía en mi cabeza, martilleando dulcemente mis emociones. Un piano... Sonrisas en mi cabeza...

Por eso no creo en las derrotas, porque hay luz además de sombras.

miércoles, septiembre 10, 2008

El origen de los avellanos...


Cuenta una leyenda irlandesa que una hermosa hada guardaba un antiguo bosque con un tesoro en su interior. Todos aquellos que se aventuraban a entrar no regresaban, pues se perdían entre sus árboles y acababan vagando sin rumbo hasta que morían. Un príncipe decidió adentrarse en él, y el hada, a cambio de que se casara con ella, le regaló un hilo para que pudiera regresar. El príncipe aceptó y encontró el tesoro, pero no cumplió su promesa. Desesperada, el hada se ahorcó de un árbol, que desde entonces da frutos dorados.



Porque las explicaciones de los que preferimos imaginar no se encuentran en los libros de ciencias.

jueves, agosto 28, 2008

Disarm/Smashing Pumpkins



Porque me gusta desarmar con una sonrisa...

viernes, agosto 22, 2008


Iba a pedir perdón por no escribir con la asiduidad con la que quisiera pero creo que cada vez eso le importa a menos gente, ya que mis lectores se han reducido mucho últimamente. Cosa que entiendo, la verdad. Debe ser un coñazo leerme ajajaja..

Bueno, al fin estoy excavando. Llevo toda esta semana y la verdad es que hay días realmente duros, de cargar piedras, tierra y que acabas deslomado, y otros días como el de hoy, donde me he reído a más no poder, sobre todo con Antonio, el topógrafo más majo que os podáis imaginar. Hoy acabamos hablando de vicios inconfesables y en esas estábamos cuando pasa Xandre, otro chico de la excavación, y se nos queda mirando con cara de "estoss..." Fue muy bueno, pobre Xandre que nos tiene que aguantar jaja. Hoy encontró un clavo de adorno de un cofre con un dibujito la mar de curioso. Es un crack encontrando cosas. Yo por ahora sólo cerámica, pero bueno, todo llegará^^

Así que nada, hoy me tocó estar en la Estación total, menudo nombre que tiene el aparatito jajaja, que nos estuvimos partiendo un buen rato porque parece el nombre de una cutre peli de Stallone. Y al fin viernes, a descansar y reponer las pilas. La gente de la excavación es toda muy maja, Midori la primera jajaja, y estamos haciendo buenos amigos. Y los peones son unas risas de personajes, hay uno que es igualito a Don Pimpón, a ver si le saco una foto algún día y lo demuestro. Es un caballeroso el hombre de los que ya no quedan, jajaja.

Bueno, por lo demás, todo bien. Los deberes que me llevo para casa son verme los capítulos 6, 7 y 8 de Perdidos porque sino Antonio me los va a fastidiar tanto que habla xD.

Saludines a todos y espero que esteis pasando unas buenas vacaciones ^^ que ya queda poco para el otoño, que ganitas!Por cierto, esa foto son las increíbles vistas que tenemos desde el yacimiento.

sábado, agosto 09, 2008


Un pequeño baúl.
A veces con eso basta para viajar en el tiempo,
como aquellos payasos de ojos tristes que se acurrucan en los sueños de los niños.

sábado, julio 19, 2008



Desde que era pequeñita me aferraba a los vinilos del "boss". Un artista de los pies a la cabeza, con letras poéticas y ritmos inimaginables. Así que hoy le rindo este pequeño homenaje, con Thunder road. No es quizás su canción más conocida, ni la más escuchada. Pero me gusta, me gusta lo que su letra dice, me gusta sus ansias de libertad escondidas detrás de cada nota. Econtré esta versión que inlcuye la traducción, así que atended... y disfrutad.

viernes, julio 18, 2008


Tengo malas noticias. El merliño se murió esta mañana, sin causa aparente. Comía genial, mejor que yo, y físicamente parecía fuerte. Esta mañana, en un lapsus de tiempo cortísimo pasé de verlo bien a verlo encogido, frío, tieso, muerto. Así que hoy no será precisamente un día para recordar. Y ni siquiera le había sacado una foto... en fin.

Hoy no tengo ganas de escribir más, mañana será otro día. Y si, esta foto es repetida, pero tenía que ponerla. Es mi foto de cuando odio un poquito la vida.

jueves, julio 17, 2008

Ayer llamé al arqueólogo y tengo buenas y malas noticias. La mala es que no empezamos hasta el 4 de agosto (son malas porque tenía ganas ya) y que el primer mes estaremos de prácticas (sin cobrar vamos). La buena es que para la segunda campaña, que es a partir de septiembre, sí cobraremos, y habrá más gente en la excavación, y durará más de un mes, así que si todo marcha bien puede que estemos incluso en octubre. Por mi bien, porque necesito la pasta si quiero hacer lo que pretendo hacer (otro día contaré lo que pretendo y no pretendo hacer xD).

Y tengo el pie mal. Hace meses que lo tengo mal, fui al médico y me hicieron una radiografía en la que aparentemente todo está bien. Pero cada poco me duele que no veas... y la cita con el traumatólogo me la han dado para septiembre.¡Viva la sanidad pública! Y esta mañana escapando de una oca que me perseguía forcé el pie y de nuevo me duele horrores.

Otra buena noticia es que hará una hora vino un amigo de mi padre a casa para traernos una cría de merlo, mirlo en castellano, supongo. Es una auténtica bolita, a ver si le saco una foto y os la enseño. El caso es que su mamá se murió y como mi padre es el biólogo del barrio, pues nos traen todos los bichos habidos y por haber. Ahora lo tengo aquí, a mi ladito, en un terrario con todas las comodidades, y cada poco le tengo que dar de comer y de beber con un algodoncito empapado. Uu, debería ponerle un nombre, pero a lo mejor se lo lleva Toño (otro amigo, que tiene criaderos de polluelos y demás) para que tenga compañía. Así que a esperar y a no cogerle demasiado cariño... ¡Está cantando ahora!¡Pero qué majo!

Ayer por la noche montamos el telescopio en la galería de mi casa porque había una luna increíble y encontramos un planeta con tres satélites alrededor. Mi hermana dice que es Júpiter, habrá que hacerle caso. Pero viendo por aquel agujerito me sentí la cosa más pequeñita del universo. No somos nada amigos...

martes, julio 15, 2008

Recopilatorio

Siento haber tardado tanto en escribir, pero es que las últimas semanas han sido bastante moviditas. El viernes 4, después de mi último exámen, salimos los de clase (bueno, algunos: los más majos que no nos rajamos jajaja) a cenar de tapas, y al día siguiente tuve que trabajar en una fiesta que le hacía la Consellería a los abueletes. Nos echamos unas risas e hicimos nuevos amigos, de nuestra edad y de 80 años. Lo malo es que se nos perdió un abuelo, ¡Eduardo vuelve!

Y nada, al día siguiente tocó mudanza, ¡la cantidad de trastos que tenía en Santiago madre mía! Y me pasé una semana en casa intentando organizar las cosas. Pero bueno, ya es verano, y es tiempo de disfrutar, o eso dicen. Yo de momento, a esperar a ver cuando empiezo con la excavación, que supongo que será en breve (la semana que viene o así), ya os iré comentando mis hayazgos jaja.

Esta foto es de finales de mayo, cuando fuimos de excursión a Ancares, a ver restos de glaciares. Es increíble, ¿verdad? Observen la cara de gilipollas que me sale jajaja, na, eso es lo de menos. Y también mi pedazo chubasquero, que resultó ser un fiasco porque me empapé toda la ropa por dentro. Pero bueno, acabamos todos igual, nos llovió, granizó, medio nevó... y todo eso caminando por las cumbres de las montañas, que echabas un pie mal y te ibas abajo... 2000 metros en caída libre, unas risas vamos! Si es que... nuestra facultad es demasiado friki, mirad a donde nos llevan. Yo creo que se querían deshacer de nosotros, pero no lo consiguieron wuajaja.

Y de notas... ¡pues muy bien!Nunca me fuera tan bien!Se nota que tenía bastante asignatura chorra, que llevo todas aprobadas, aunque me queda por saber la nota de Textos Medievales. Este año llegué a una conclusión: las asignaturas en las que más me esfuerzo saco menos nota que en las que no me esfuerzo tanto. Así que, moraleja: esfuérzate igual, porque sino vas buena.

Estos días estoy teniendo unos sueños muy extraños, estoy en casas antiguas y fuera es de noche. La luz está encendida, pero alumbra muy poco, y yo casi no veo nada. Me paso todo el sueño en mitad de sombras, y es una auténtica agonía. Hay gente conmigo que ven perfectamente... no sé, si alguno sabe interpretar sueños, que me cuente jaja, porque me tiene la cosa intrigada.

Bueno amigos, intentaré recuperar mi blog escribiendo más a menudo ahora que tengo más tiempo. Me voy a llamar a mi jefe-arqueólogo a ver que me cuenta, cruzar todos los dedos porque empecemos de una vez.