martes, marzo 24, 2009
A veces todo es más sencillo de lo que aparenta, en unas décimas de segundo eres consciente de que toda una realidad cambia con solo un chasquido de dedos. La sencillez también duele, incluso mata. Una simple bala, pequeña, fría... y de pronto atraviesa un cuerpo y lo frena todo. Por eso hay personas que con pequeñas cosas hacen daño y no son conscientes de ello. Porque esas pequeñas cosas son demasiado insignificantes a sus ojos. Y mientras tú, que te fijas, que sabes lo que pasa, que te preocupas, te encoges en una esquina para ver pasar las horas. Y mientras ellos ganan, tú pierdes. Así es la vida.
sábado, marzo 07, 2009
Un día soñé con un camino de gravilla que me llevaba a un jardín. El cielo estaba nublado, los árboles y la maleza, rebeldes. No soplaba el viento, y un edificio viejo y gris se levantaba contra el cielo. Silencio. Y de pronto, empezó a sonar una canción. Al principio, unos acordes lejanos, tímidos, pero poco a poco se fueron adueñando de mis oídos. Salían de una ventana abierta, como queriendo escapar. Entré en el edificio, subí las escaleras y abrí la puerta de la habitación. Un gramófono dirigido hacia la ventana creaba aquellas notas, aquella extraña voz. Un sofá me invitaba a sentarme. Lo hice, mientras cerraba los ojos y me dejaba llevar. El tiempo se detuvo, y aquella sensación, la música rompiendo el silencio, la soledad del edificio, el reloj parado... es algo que nunca se olvida.
miércoles, febrero 25, 2009
Decimos ser los más inteligentes del planeta y luego no somos capaces de comprender algo tan sencillo como que hay que cuidarlo. Yo renegué hace tiempo de los humanos, no confío en que puedan hacer nada, son demasiado egoístas, por eso creo que lo mejor que puede pasar es algo lo suficientemente terrible para que nos lleve a donde empezamos, y entonces, desde cero, quizás sepamos hacer las cosas algo mejor.
Este vídeo es para recordaros un poquito como es la vida más allá de nuestras huellas, para que disfruteis del piano y de las imagenes, y desconecteis un momento de vuestros trabajos, estudios y preocupaciones.
martes, febrero 17, 2009
Mañana voy a exámen del práctico de conducir así que me autodedico esta canción para que me de ánimos. Al menos, si algún día vienen los zombies y llega el fin del mundo, podré moverme entre los cadáveres en coche. Ha. Haha. Es broma.
EDITADO
Bueno, al final la cosa salió bien y aprobé. Estuve bastante tranquila toda la mañana hasta que me senté al volante, que se me olvidaba hasta meter la primera para arrancar, cuando vi que mi profesor me veía con cara de... te falta algo muchachaaa jajaja. Y nada, hice todo bien (excepto que en dos stop no puse primera y arranqué en segunda jajaja), aunque me temblaban las patas, yo que nunca me pongo nerviosa para exámenes ni movidas. Pero tener detrás a un examinador (examinadora en este caso, parecía una abuelita) impone, y más si la tía que fue antes que tú suspendió. Así que nada, contenta como unas pascuas por haberme sacado eso de en medio, yuuu!Me acaba de decir mi hermana que mañana nos va a llevar a mi, a mi prima y a mi perro Val a un sitio que nos va a dar una sorpresa. Os mantendré informados, aunque me da que este blog ya no lo lee ni dios jeejeje.
lunes, febrero 02, 2009

Haaaaaahahahaha... hoy empiezo riéndome, porque llevo un día de esos que todo te parece absurdo, estúpido y gracioso. De esos días en los que más vale que no tengas que ir a ningún funeral porque te podrían echar a patadas. Ya por la mañana cuando me vino a buscar a casa el profesor de la autoescuela entro en el coche y me empiezo a partir el culo, así, sin más. Y luego el pobre de Javi tenía dos ronchas en la cara de haberse caído jugando al fútbol y fue verlo y pensar: diossss control, control!Y hoy todos los coches nos pitaban, ibamos los cuatro cagándonos en los semáforos y yo conduciendo cuando 2 negros de estos que están tremendos, tipo 4x4 matón de discoteca empiezan a cruzar en un paso de peatones, y casi paro cuando ya están debajo del coche, y el profesor a decirme que los negros también tienen derecho a cruzar, que fijo que ellos estarían pensando menuda hija de su madre la blanca esta que casi nos lleva por delante, y yo pensando menudos hijos estos negros que se me cruzan sin mirar. Y yo que no paraba de reir, y los negros que se me venían hacia el coche con cara de a esta la matamos. Pero el bendito semáforo se puso en verde esperanza y movimiento de nuevo. ¡Es que los blancos nos creemos los amos del mundo!¡Vergüenza debería darnos! Y cuando ya volvíamos para casita se nos cruza la madre de todos los camiones del mundo mundial, que ocupaba los dos carriles y que llevaba encima un pedazo de cacho de trozo de barco. Y los paisanos que iban subidos apartaban con un palito cada semáforo, cada cable, las luces de las fiestas de San Blas, y las gaviotas. Y en punto muerto ibamos muertos del asco a paso de tortuga de acuario, y más risas, porque estas cosas sólo pasan en España, en plena hora punta, las 12 y media de una mañana de lunes a los tíos no se les ocurre otra cosa que cortar el tráfico con un barco galopante!Y los de la fiesta de San Blas llevándose las manos a la cabeza porque se estaban cargando sus lucecitas de colores, y los coches pitando, y las abuelas saliendo a la calle en pijama y zapatillas con la mano levantada implorando al cielo mientras los del palito se cargaban definitivamente el semáforo. Spain is different señores!!!
domingo, enero 25, 2009
Los cambios dicen que son siempre para bien, pero algunos cuesta más digerirlos. De momento los estoy masticando, bebiendo mucha agua para conseguir tragarlos. El agua puede ser un abrazo, una película, un sentimiento, un escalofrío, una regaliz, un niño, una tarde fría de invierno, una nube con forma de caracol, un espejo, un pintalabios, una camiseta nueva, una hoja cayendo, el parabrisas al compás de la música, un barco pitando en la niebla, una ráfaga de viento, un chiste, una vieja fotografía, un libro, una poesía, un recuerdo, unas botas desgastadas, un camino intransitable...
una canción...
sábado, enero 10, 2009
Lágrimas más negras que nunca. Lo siento Nei, siento que no podamos hacer nada. Sólo darte muchos mimos, y esperar que sea cuanto antes, para que dejes de sufrir.
Mira qué guapo estabas en esa foto, con tu mejor amigo el Valiño. Quiero recordarte así.
Ahora estás tumbado en tu camita, con la cabeza apoyada en una pata. Espero que cuando llegue el momento, estes durmiendo, soñando con los campos verdes por los que tantas veces hemos corrido, saltado y reído los tres.
Gracias por todo Nei, el mejor perro del mundo.
miércoles, enero 07, 2009
Kina,
este muro no es para ti,
es para que todos pasen y lean,
entiendan y vean lo que hay aquí....
Porque todos hemos sido Kina alguna vez.
miércoles, diciembre 31, 2008

Hoy toca despedida: último día del año y quien más y quien menos siente un pequeño nudo en el estómago, porque parece que se cierra una etapa. La mía se cerró quizás hace unas pocas semanas, una serie de cambios que terminan por modificarlo todo y a la vez nada. Y te quedas como estabas, eso sí, en otro nivel, como cuando juegas al Tetris.
Último día del año y parece que llega el Apocalipsis. No, no exagero, sólo he salido a la calle. La gente anda como nerviosa, el cielo está cubierto de nubes negras y hay esa brisa, casi viento, previo a una tormenta. Y en el aire, sin apenas el frío de otros días, se huele el aroma de la catástrofe. Exageraciones, sí, pero me hace gracia, porque justo hoy el tiempo se ha querido confabular para desatar sus Elementos más intrigantes, esos que te hacen dudar de todo.
Y recapacitando sobre el año que ya termina, sólo decir que me ha gustado. Sin más. No es necesario dar explicaciones, meterse en juicios de valor que no llevan a ningún lado.
Pasároslo bien esta noche, pero sobre todo, mentalizaros (y me incluyo) para que el 2009 sea mucho mejor al anterior. Es tan sencillo como intentar mejorar, mejorarnos nosotros mismos y mejorar las situaciones y lo que ocurre a nuestro alrededor. Está claro que las cosas malas siempre van a estar ahí, esto no es una película con final feliz, pero al menos hay que saber responder con los pies firmes a la tierra a los golpes que nos llevaremos. Feliz año a todos, y gracias por haberme leído durante este año que se acaba ya. Portaros bien ^^, un beso a todos (como el de la foto, mejor incluso, que besar a peluches es demasiado aburrido hehe). Cuidaros bichos.
lunes, diciembre 29, 2008
Ego
Voy a ser egoísta y esta entrada me la voy a dedicar a mí, ya que ayer estuve de cumple y me quiero autoregalar esta canción que, supongo, todos conocereis. Muchas gracias a todos los que os acordasteis de mi ayer, sois los mejores (aunque se que la mayoría no leeis esto, pero dicho queda...).
Que paseis un buen fin de año, aunque espero escribir una última entrada del 2008. Portaros bien, hehe.
A veces las cosas en el mundo pasan tan rápido que la gente se olvida de sentir.
jueves, diciembre 18, 2008

El ser humano me sorprende cada día más. Es increíble la capacidad que tenemos para amoldarnos a situaciones, para cambiar, madurar, transformarnos, crecer, caer y volver a levantarnos. Somos muchos, millones, y cada uno más diferente al anterior. Y sin embargo, a veces, cuando conoces a alguien nuevo, te entra una extraña sensación, como si ya conocieras a esa persona desde siempre. Y sentir eso es, con perdón, la hostia. Supone traspasar fronteras sociales, supone saltarse los cánones de moralidad, romper la barrera que te separa de los extraños y no sentirte rara cuando le abrazas. Te conviertes, de pronto, en musa del surrealismo más mágico. Pocas veces pasa, pero cuando llega ese momento encuentras el sentido a todo. Y da igual lo que te digan, que si te estás precipitando, que a donde vas con tantas confianzas, que si esto, que si lo otro. Ni caso. Envidia. Maldad, llamémosle X. Disfrutad de ese momento, de esa persona. Porque amigos, amigos, de los de verdad, hay poquitos.
Da gusto ver que todavía queda gente que se preocupa por ti.
sábado, diciembre 13, 2008
Todos flaqueamos, todos nos hundimos en algún momento. Y a mí me tocó esta semana, pero no pasa nada, nunca pasa nada. Nunca es más importante que otras cosas, ni menos que otras. Me hundí, y cuando ya estaba llegando al fondo reaccioné. Me di de bruces con la realidad, me estaba convirtiendo en lo que no era, estaba observándolo todo con los ojos de la negatividad, esa misma que te absorbe lentamente. Fue una noche febril, mis ojos secos por demasiado café eran incapaces de cerrarse, y daba vueltas en la cama pensando una y otra vez las mismas cosas, liándolas cada vez más, complicando los cruces de ideas hasta tal punto que exploté. Fue rápido, unas lágrimas, más negras que nunca, pero escasas, ahogadas. Luego, un vértigo tremendo, el mayor vértigo que sentí en mi vida, y escuché la voz de mi conciencia. Al principio tímida, poco a poco se fue haciendo con el espacio que necesitaba para desarrollarse, y me lo dijo claramente: es el momento, o sales ahora o te quedas encerrada en el pozo. Fácil, sencillo, tomar una decisión, acatarla y punto. Y así hice, dejé los pensamientos negativos, mis ojos se empezaron a cerrar y pude contemplar todo de nuevo con esa sonrisa que echaba en falta. Asumí mis propios errores, y lo que es más importante, asumí los errores de los demás. Asumí que nadie es perfecto, y que si ni yo misma lo soy, no puedo exigirle a nadie que lo sea. Después de la lucha, de mi lucha, sólo sentí una cosa: paz. Una paz infinita, sentía que aquel momento nunca se iba a volver a repetir, y quería disfrutarlo al máximo. Sentía mi cuerpo, sentía cómo las nubes negras se alejaban, sentía mi respiración. Sentía.
Esta mañana me levanté con el cuerpo dolorido, tras una noche de fiebre intensa. No he ido a trabajar, en mi último día. No tengo fuerzas porque estoy pillando una gripe que me lleva rondando varios días. Llevo toda la mañana en cama, intentando recuperar fuerzas para ver si esta noche puedo ir a la cena del trabajo, pero lo dudo mucho. Me duele el cuerpo, la cabeza, pero no el alma. Si es que existe, si es que tenemos algo que podríamos llamar espíritu, he de decir que está más fuerte que nunca. Escribo esto a las 12 de la mañana de un viernes cualquiera. Fuera hace sol, y frío. El día está como yo, nos hemos sincronizado, o quizás contagiado. Quien sabe.
Esta mañana me levanté con el cuerpo dolorido, tras una noche de fiebre intensa. No he ido a trabajar, en mi último día. No tengo fuerzas porque estoy pillando una gripe que me lleva rondando varios días. Llevo toda la mañana en cama, intentando recuperar fuerzas para ver si esta noche puedo ir a la cena del trabajo, pero lo dudo mucho. Me duele el cuerpo, la cabeza, pero no el alma. Si es que existe, si es que tenemos algo que podríamos llamar espíritu, he de decir que está más fuerte que nunca. Escribo esto a las 12 de la mañana de un viernes cualquiera. Fuera hace sol, y frío. El día está como yo, nos hemos sincronizado, o quizás contagiado. Quien sabe.
lunes, diciembre 08, 2008
Esta es mi sonata preferida del grandioso Ludwig van Beethoven. Cuenta la leyenda que una fría noche de invierno caminaba el compositor por las calles de Bon con un amigo cuando un melodioso piano interrumpió su conversación. Beethoven siguió el sonido que las notas iban dejando en busca de aquel prodigio, hasta que dio con una pequeña y humilde casa. Irrumpió en ella y lo que observó era digno de un cuadro de claroscuros. Un hombre trabajaba en una esquina arreglando unos zapatos, y en un rincón, una muchacha ciega tocaba un viejo piano. La escena estaba iluminada por una vela que danzaba al son de los acordes.
La muchacha explicó que había aprendido aquellas sonatas al escuchar a su vecina tocar el piano, y al saber que era el mismísimo Beethoven el que había entrado en su casa se echó a llorar. El compositor abrió la ventana para iluminar la estancia con la luz de la luna llena, y decidió tocar para la niña. De sus manos salieron improvisadas las que serían las primeras notas de este Claro de Luna lleno de tristeza y soledad.
Esta historia me la contaron cuando era pequeña, quizás mi imaginación o los años hayan podido modificarla, pero la melodía permanece intacta.
Que la disfruten señores.
sábado, noviembre 29, 2008
Un nuevo comienzo. Episodio I

Supongamos por un momento que ya no eres el tipo de persona que creías ser. Que un día te levantas y no reconoces tu cuarto, que una mujer que te llama hijo te recoge la ropa sucia porque va a poner una lavadora, que un niño desagradable te tira de los pantalones y te dice que salgais juntos a jugar. Actúas de forma acorde con la antigua realidad para evitar malentendidos, y escapas cuanto antes de esa casa que ya no reconoces como tuya. Descrubes en el bolsillo de tu pantalón unas llaves de coche, y tras probar con varios que ves aparcados frente a tu portal, consigues abrir uno. Mientras enciendes el motor, ves en el asiento de al lado una chaqueta de mujer y un sobre. Lo abres: varias facturas, un par de cartas de un tal Mario y una fotografía. Es una chica, quizás de tu edad, rubia, de ojos grises que observa distraidamente una revista. No sientes nada al verla, ni siquiera te suena su cara, pero sospechas que quizás en un pasado no muy lejano hayas estado ligado a ella. Pisas el acelerador y cuando llevas varias manzanas te das cuenta de que no sabes a donde ir, ni qué hacer. No conoces a nadie, al menos el Yo actual, ni conoces la ciudad por la que te estás moviendo. Sientes miedo. Decides tomar la autopista y salir de allí lo más rápido posible, y cuando llevas unas horas viendo solamente campos verdes y árboles, decides tomar una salida. El pueblo al que has llegado parece un pueblo fantasma, sin gente por la calle, con casas pequeñas y oscuras, donde las persianas están echadas. Detienes el coche. Abres la guantera y encuentras lo esperado: un carné de conducir con tu fotografía. Te llamas Jaime, tienes 28 años. Y no recuerdas absolutamente nada.
domingo, noviembre 23, 2008
Everybody hurts
Bueno, como ya algunos sabeis, ando tullidita de una mano, que me la quiso robar un perro. Y ya sabeis como son estas cosas, cuando tienes que estudiar te entran ganas de hacer de todo. Y ahora que me falta temporalmente una mano, la derecha para más inri, me entran ganas de tocar la guitarra, dibujar, escribir, sentir las cosas al tocarlas... Así que como me cuesta un poco escribir a una mano, esta semana os dejaré una canción. Quienes me conoceis sabeis que soy una incondicional de REM, y que es uno de esos conciertos a los que algún día me gustaría ir antes de morir, o antes de que se mueran ellos jejeje. Everybody hurts es de las que conviene escucharla con los ojos cerrados, imaginando que caminas por un campo lleno de amapolas, rozándolas con la yema de los dedos, sintiendo el viento revolotear tu pelo... que la disfruten señores, y que pasen buen día.
miércoles, noviembre 19, 2008

Que curiosa es la vida, cuando menos te lo esperas te encuentras haciendo cosas que hará unos meses ni sospechabas que podrías estar haciendo. Sigo en la excavación, ya no de voluntaria, cobrando lo justo, aprendiendo poquito a poco y riendome un montón. Sobre todo con mi Pequeña Hormiga de Satán, y también con Xandriño. Lo mejor de todo son esos días que al salir de trabajar nos vamos a extraños rinconcitos en busca de setas. Estoy aprendiendo un montón, y el otro día me llevé un buen puñado de niscalos que acabaron en mi barriga. Entre las setas y el frío que hace en el Facho mi esperanza de vida se está reduciendo a pasos agigantados!!!
En la autoescuela todo bien: me saqué el exámen teórico el viernes, sin problemas, y los últimos días me lo pasaba teta en clase. Además conocí a Victor (aunque Antonio se empeñe en llamarle Iván), un tío la mar de curioso que me entregaba cds de música con una sonrisa. El otro día quedé con él y llegamos a la misma conclusión: queremos una invasión zombie ya!Las prácticas de coche por ahora no las puedo empezar, están suspendiendo a tanta gente que se están acumulando y ya no cogen en los coches, y me recuerda tanto a cuando decoras una tarta de cumpleaños apretando la manga pastelera que no me importa esperar. Sí, no tiene sentido, pero... ¿qué lo tiene en esta vida?
Mis amigos me van a matar, llevo días diciendo que me voy a pasar por Santiago y no hay manera, no tengo tiempo, y cuando puedo, nadie puede. Pero para la semana tenemos el cumple de Patri, así que hay visita obligada, ¿eh?¡Que tenemos que celebrarlo a la vieja usanza!
En cuanto a salud, pues anda todo el mundo un poco pachucho. Mi perro Nei tiene un tumor, y como está ya muy viejiño, no lo pueden operar. Sólo en caso de urgencia, y no nos dan esperanzas de que pueda salir bien la cosa. Así que desde aquí le mando un lametazo muy grande a mi perro... ¡qué grande eres Nei! Mi prima tiene neumonía, está ingresada en el hospital, y sólo tiene un año y pico. Mi pequeño hobbit sufre también aún las consecuencias de una neumonía, pero ya recuperándose, ¿verdad? No sé, será la época, porque la gente anda medio encogida con el frío, y luego todo se repercute. Sí, lo sé, esto tampoco tiene sentido.
Ya me compré un portátil, yo, la que siempre se puso en contra de tal instrumento, la defensora a ultranza de los ordenadores de sobremesa, pero bueno, supongo que es la crisis de los 22. Me lo acabo de inventar, pero no invento más que cualquier psicólogo de diván y bufanda. Es que todos llevan bufanda, como si eso los hiciera más inteligentes. ¡Ays, que mundo!
Y nada, yo sigo como siempre, cagándome en todo y riéndome de todo. Y con mis sinceridades que duelen, y con mis idas de olla particulares, de las que levantan ampollas, pelos, pus y pieles muertas. Agggg... Y descubrí que el abedul es mi árbol preferido, por eso lo he puesto de fotografía, porque su tronco es blanco. BLANCO!!! Un árbol que rompe así las normas tiene que ser mi alter ego.
Y se me ha metido en la cabeza que tengo que estudiar Geografía, porque soy una geógrafa frustrada!!!Otra vez vuelvo con la paranoia que os mantuvo en vilo durante el último curso de Historia. A veces creo que soy demasiado impulsiva, pero quien sabe, la teledetección me pudo, me enamoró, me dijo tilin tilin aquí está lo tuyo, los climas, mapas y más mapas, visibles, infrarrojos y RGB. Glaciares derretidos y neveros persistentes. Y todo eso en mi mente girando y girando, a veces al contrario de las agujas del reloj, porque el sentido habitual no tiene porqué ser el correcto, como decía Eduard en aquel libro.
Pero entre pensamiento y pensamiento mi corazoncito grita que quiere vivir, vivir y viajar, y conocer nuevos sitios, y hacer el camino de Santiago con lo puesto, y subir a los Picos de Europa, y fugarme a China, Perú y Australia, parando luego en Nueva Zelanda. Y de camino de todo y de ningún lado, quiero salir en un bote a navegar y llegar a una isla perdida, tumbarme en la playa, al sol, y sentir las olas golpeando mi cuerpo.
Y confirmado pues que soy disléxica, que en la autoescuela no pegaba bola con las izquierdas y derechas, y en el exámen del psicotécnico me aprobaron por mis 30 euros.
Y confirmado pues que soy disléxica, que en la autoescuela no pegaba bola con las izquierdas y derechas, y en el exámen del psicotécnico me aprobaron por mis 30 euros.
Al final la culpa de todo es de Maldonado...
domingo, noviembre 16, 2008
Tiempos revueltos

Llevo tiempo dándole vueltas a la idea de lo absurdo que es el sistema en el que vivimos, ya no hablando en términos diplomáticos de capitalismo o era tecnológica, sino de lo absurdo de integrarse hasta tal punto en él que ya no somos siquiera conscientes de nuestros actos hasta que ya es demasiado tarde. Desde pequeños somos tratados como futuros seres en potencia, yendo y viniendo de una escuela donde poder conseguir los conocimientos necesarios, o al menos, mínimos, para poder vivir en sociedad. Luego la gente se bifurca: los hay que trabajan, los hay que prolongan los estudios... pero el fin último es el mismo: llegar a la situación BASE desde la que partir para convertirse en un adulto, con sus propios ingresos y con una vida encaminada. El problema es cuando, llegado a esa BASE, te das cuenta de lo absurdo que ha sido todo hasta el momento. Es más, te das cuenta de que lo más absurdo llega justo ahora, cuando entras de lleno en el Sistema, como si fuesemos pequeñas piezas de un engranaje superior. Al entrar estamos aceptando, firmando, unos términos que son incuestionables (horarios, responsabilidades, máxima fidelidad...) puesto que el mero hecho de cuestionarlos supondría un derrumbe del Sistema, y como consecuencia, la llegada del CAOS y de la anarquía. Cumplido pues con ese primer escalón, lo siguiente es formar una familia, ya sea con hijos o simplemente el hecho de mantener una pareja estable durante tiempo indeterminado. Si no la consigues, el Sistema, la Sociedad, te tacha de inadaptado social, de raro, de incomprendido. Si rompes los lazos de esa pareja, eres un fracasado. El tercer paso es, para mi, el peor. Llamémosle la Monotonía, la Cordura, lo opuesto a la tan temida LOCURA. Es sencillo: tienes un trabajo, una familia, ya no aspires a más. Para el Sistema es suficiente, la pareja te mantiene ocupada con sus peleas el tiempo en que no estás en el trabajo aportando tus miserias. La monotonía llega al segundo día, y rodeado de más seres monótonos, se vuelve todo como una pequeña caja de cerillas llena de autómatas. El que decide preguntarse, cuestionarse, cualquier mínimo detalle es tachado de loco. Así, el resto de la sociedad continúa su ritmo incansable sin preguntarse si aquel pobre hombre podría tener algo de razón. No, puesto que hacerle caso supondría aceptar que nosotros también estamos locos.
Poca gente se atreve a escoger caminos diferentes a los que el Sistema te marca, poca gente es lo suficientemente valiente. Ahora es el momento de preguntarse si esto es lo que quieres, si el fin último en esta vida es trabajar y crear una familia, o si hay algo más allá que nos intentan ocultar. Siempre me gustó pensar que los casos de cientos, miles de personas desaparecidas, que un día salen de su casa y nunca más vuelven a saber de ellos, puede que tenga algo que ver con todo esto. Puede que se trate de gente que se para un momento a pensar y decide cuestionarse su propia situación. Y toman otro rumbo, quien sabe a donde...
sábado, octubre 25, 2008

Se la veia frágil.
Las mañanas frías y soleadas de invierno salía al jardín y se sentaba en el columpio, meciéndose suavemente bajo el tintineo de una campanilla. Aquella melodía se mezclaba con el aroma de las rosas y los jazmines que luchaban por acariciar los rayos del sol. Su tez pálida contrastaba con el negro de su viejo vestido, haciéndola parecer quizás todavía más irreal. Sus labios, ennegrecidos por el frío, simulaban tristemente una colina con profundos valles. Y sus ojos, grandes, oscuros, cansados, sin ganas de vivir. Cuando la veía así, sentada en su columpio, con los pies rozando el viento, sentía lástima por ella. Joven, hermosa y sin embargo, como una marioneta rota, dejaba pasar sus días marchitándose poco a poco, como esa flor que viendo ya su infortunio venir, decide despojarse de su belleza y deja caer sus pétalos.
Hacía bastantes días que no la veía ni tan siquiera llorar, y eso me angustiaba más. Aquel silencio que la rodeaba la volvía más pequeña y débil. Frágil como el cristal.
Intentaba entretenerla con mis viejas historias, pero creo que ni siquiera me escuchaba. Un día recuerdo que le hablé del viejo barco que yo y Joey sacábamos a navegar los días de luna llena, en busca de las doradas. Cuando todavía la luna pendía del horizonte salíamos a navegar, pues era la única forma de atraparlas. Remábamos lentamente, bajo la atenta mirada de las estrellas y con el dulce sonido del mar meciendo nuestros corazones. Hablábamos en susurros, intentando no romper la magia. Y entonces salían. Al principio eran unas pocas manchas plateadas sobre el mar, pero poco a poco, cientos, miles de ellas salían a flote a venerar a la Luna. Las contemplábamos en silencio, hasta que Joey introducía la mano en las frías aguas y sacaba un hermoso pez. Entonces llegaba mi turno: con suma delicadeza extirpaba una de las bellas escamas doradas y la guardaba en una cajita de madera. Luego, Joey soltaba el pez, que nadaba de nuevo libre entre sus compañeros. Y así nos pasábamos el resto de la noche, hasta conseguir llenar la cajita. Aquellos tesoros los guardábamos, decía Joey, para algún día devolverle la sonrisa a quien lo necesitara.
Esa historia, a diferencia del resto, la escuchó con tanta atención que llegué a pensar que quizás ella fuese alguna de aquellas doradas, que reclamaba su tesoro esquilmado. Pero al acabar mi narración volvió a su habitual ensimismamiento.
Los días pasaban y su rostro se arrugaba por la tristeza a ojos vista. Hasta que un día, cuando llegué a su jardín con mi habitual paso cansado, no la encontré sentada en su columpio. Esperé, y esperé, pero no apareció. Con un extraño temblor en la muñeca llamé suavemente a su puerta. Nadie contestó. Giré el picaporte y entré a un pasillo en tinieblas. Pocas veces había estado allí, no le gustaban las visitas. La encontré tirada en una cama sin deshacer, con su viejo vestido negro aferrándose a su cuerpo en un intento desesperado de salvarla. Pero ya era demasiado tarde, la muñeca se había roto para siempre encerrada en una cárcel de dolor.
Y la cajita de madera que llevaba en mis manos se cayó al suelo, esparciendo las doradas escamas por todo el suelo de la habitación.
sábado, octubre 18, 2008
¿Una porción de nosotros puede demostrar lo que somos? Alegres, infelices, valientes, tiernos, desubicados, auténticas metamorfosis del alma en estado vegetativo. No, claro que no. Pueden analizarme, incluso psicoanalizarme, pero nadie sabrá al 100 % quién soy, qué soy. Una mesa con tapete, un brazo deseoso de fuga, una canción sonando de fondo. A mi lado, nadie, o todo el mundo. La parte no lo es todo, sin el resto, no es nada. Un mechón de pelo sobre el hombro, un vestido recién planchado, baldosas blancas (que no amarillas) y una canción sonando.
Un segundo capta la materia. Me dice hasta siempre, me susurra un adiós, un ya no volverá, que queda atrapado entre cuatro absurdas paredes de cartón. Yo soy esa, era, ya no. Ahora soy otra, y dentro de un segundo, otra. Ni mil disparos podrían captar qué somos. Y de fondo, sigue sonando aquella canción, que tampoco es, sólo era.
El día que alguien llegue a comprenderme del todo dejaré de ser.
domingo, octubre 05, 2008

"Supongo que podría estar bastante cabreado con lo que me pasó, pero cuesta seguir enfadado cuando hay tanta belleza en el mundo. A veces siento como si la contemplase toda a la vez y me abruma, mi corazón se hincha como un globo que está a punto de estallar, pero recuerdo que debo relajarme y no aferrarme demasiado a ella, y entonces fluye a través de mí como la lluvia y no siento otra cosa que gratitud por cada instante de mi estúpida e insignificante vida. No tienen ni idea de lo que les hablo, seguro, pero no se preocupen, algún día la tendrán."
Lester Burnham, American Beauty