martes, agosto 14, 2007

Hace tiempo que dejé de creer en el hombre. Es corrupto, cruel, egoísta... pero claro, eso no son más que generalizaciones. Y es fácil criticar desde el otro lado de la verja, cuando ves desde tu parcela cómo se matan entre ellos, cómo destruyen la naturaleza que les ha dado vida, cómo minan de incredulidad lo maravilloso de la vida.

Pero el otro día me volví apóstata de mis pensamientos. Estaba en un parque comiendo un bocadillo. Sí, nada especial, nada mágico. A pesar de estar en pleno mes de Agosto, la hierba estaba verde y frondosa, tímida al contacto con la brisa que mecía mi refrigerio.

Y entonces, aparecieron. En un primer momento no le di mayor importancia: eran dos chicas, una caminaba descalza por la hierba mientras la otra gesticulaba con gracia. Parecían estar manteniendo una divertida conversación. A medida que se acercaban notaba con mayor precisión los gestos de la segunda chica, ahora contestados por la primera con una sonrisa increiblemente pura.

Pero había algo que no me cuadraba, algo diferente a cualquier tipo de conversación. Y de pronto me di cuenta. El silencio. El increible silencio que reinaba en aquella conversación, donde las manos eran las únicas dueñas de la palabra.

Pasaron a mi lado como una fugaz estrella en una noche de lluvia. Reían, reían en silencio y sus miradas eran felicidad. Y sentí envidia, envidia de aquel silencio, de aquella compañía, de aquella complicidad de manos donde todo parecía ser posible.

Su presencia me condujo a su silencio, me refugié en él, sentí su caricia y me dejé llevar... Pero las chicas se alejaban, y pronto desperté de su mundo para regresar al mío.

Quise levantarme, correr hacia ellas y darles las gracias. Pero no tuve valor, o quizás preferí que todo siguiera su curso.


5 comentarios:

Darko dijo...

Dicen que cuando se hace el silencio es pork ha pasado un angel.
Quiza en el silencio encontramos un plus de confianza, para olvidar dilemas insignificantes de la vida, y así centrarnos en ver las pekeñas cosas con mas detenimiento. Que en definitiva suelen ser las que mas valor tienen.
Siempre he pensado que se dice mas con sonrisas, gestos y miradas que con palabras ^___^
Me ha gustado tu reflexion y enhorauena por tener un momento tan agradable. Un besote

Andu dijo...

Gracias Darkito ^_^ Tienes mucha razón en que aprecian mucho más los detalles que muchos de nosotros.

Bárbara Lavestia dijo...

Mirá! te encontré! ja...

Creo que cuando mas detestamos a los humanos es cuando mas nos odiamos a nosotros mismos. Asimismo, permitirse ver la belleza de un momento de sublime humanidad es volver a creer en uno mismo.

Todos somos un mismo océano de energía desparramada...

Al menos eso creo...

Besos de alegría por su regreso,
casi pensaba que se había ido con su sombra.

Anónimo dijo...

mis entrañas son finas como el papel de fumar. lo pienso y digo ¿k haran los faraones en esta situacion?? no lo se!! miro al horiznte mientras me tiño el pelo y no se en k pienso, solo en k tengo mucha raiz, pero no una raiz cualqiera sino la misma k brota de los arboles como furia empedernida. me sumo en el vacio y lo flipo con la oscuridad.me sumerjo en un silencio y solo escucho a lo lejos: ole tu!!!

Andu dijo...

Jodida marikuelaaa... un día de estos se te van a fundir los plomos de tanto pensar... Vive por meterse conmigo, pero ella es feliz.

Con amor y cariño, te escribo desde la plenitud de mi vida xD.

A rascarrrrrrr