sábado, octubre 31, 2009

Una suave brisa mecía el barco con dulzura mientras el silencio nos envolvía en un paño húmedo y salado. El sol producía destellos en el oceáno, y acariciaba nuestros cuerpos mojados creando pequeños dibujos con las gotas de agua. Nubes blancas, algodonosas, perfectas, nos observaban desde un cielo azul cobalto, limpio, puro... En nuestra cara, una sonrisa. Una cría de cormorán curioseaba desde un peñasco cercano, como queriendo acercarse. De un lado, la inmensidad del océano se abría ante nosotros. Del otro, un acantilado de tonos parduzcos, con sus miles de años de formación a sus espaldas contemplándonos. Qué puedes sentir en momentos así.

Cómo encontrar las palabras que describan esa sensación. Escuchar sólo el oleaje, oler el mar, saborear el agua salada, sentir el tacto de los rayos del sol, ver el infinito y no sentir vértigo. Es imposible de explicar, imposible de reflejar con palabras una sensación así.
Sólo espero que al menos podais comprender de qué hablo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Que puedes sentir en momentos así? Pues en momentos así yo tengo sentido como el alma se te encoje por la inmensidad del momento, todo es perfecto y fantástico… pero como bien dices es difícil de describir sensaciones que salen a relucir en pocos momentos de la vida, sentimientos que están guardados y que solo resplandecen en ocasiones tan especiales y únicas como las que describes… el silencio nos envolvía en un paño húmedo y salado. El sol producía destellos en el océano, y acariciaba nuestros cuerpos mojados creando pequeños dibujos con las gotas de agua…ese sol que nos perfila y nos acaricia, nos dibuja nuestras sombras y nos da vida….Escuchar sólo el oleaje, oler el mar, saborear el agua salada, sentir el tacto de los rayos del sol, ver el infinito y no sentir vértigo...no creo que se puedan describir estas sensaciones porque creo que son inexploradas, que solo se presentan en momentos muy especiales en la vida…momentos como los que tu creas, que son siempre extraordinarios y fascinantes…me hechizan. Comprendo de lo que hablas y me encanta¡¡¡

Esther dijo...

La inmensidad, esa sensación nos hace más modestos, más humanos, más personas.

Gracias, porque yo también imaginé compartir ese momento, y gracias a TI, que me alejaste de este mundo que últimamente no tiene piedad.

Andu dijo...

:( Que pasa Esther, no me gusta oirte decir que el mundo no tiene piedad. Es cierto, en parte, pero la clave está en evitar esa sociedad podrida de egoísmo y refugiarse en los detalles que hacen que te puedas seguir levantando día tras día.

Mucho ánimo y me alegro al menos haberte podido evadir durante unos segundos de la realidad. Un besote muy grande ;)

Andu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.